Jejeje
Pepe caracol, Pepe caracol, Pepe caracol... cantaba la niña alrededor de su amigo.
Y el niño hinchado por la situación,
rojo aguantaba la respiración
deseando que pasara ese eterno momento de gran humillación.
Cuanto cambian los ojos de una persona. Ya casi no te acuerdas de las preocupaciones de tu infancia. Tampoco de las sonrisas.
¿Nos acordaremos de las actuales?
Somos una fotografía de todo lo que nos ha pasado, cada más minúsculo detalle se ha ganado su sitio. Leyéndola podemos ver de que pasta estamos hecho y nos acompaña siempre.
Quiero saltar.


1 Comments:
Tú sí recuerdas.
Claro que recuerdas, como recordamos todos esos momentos.
Los de ahora, por otra parte...
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