Luz
Una sonrisa cargada de luz es suficiente para desorientar y aprender. La miras, no sabes cómo iluminarte con ella, no sabes qué postura coger, simplemente contemplas.
Es sencillo dejarte llevar, es seductora, embaucadora, maravillosa… dar justificaciones terrenas de su poder, quitarían su propia fuerza mística, pero sin saber de dónde viene no puedes tener control sobre ella. Estás supeditado a una gracia caprichosa, que hace cosas contigo, que tú solo no podrías. Tienes la sensación de estar quitando capas de piel, para aumentar tus emociones, y al mismo tiempo tu indefensión. Es mezcla de pasión, potencia, riesgo, locura… eres protagonista de una escalada hacia el cielo.
Hablar de luz, consiste en hablar de ti mismo, de saber hasta cuanto eres capaz de ser iluminado. Con el tiempo, ciertas cosas pierden su brillo, no sabes cuantas vas a poder recuperar. Hay pasos que han dado tus pies que son irreversibles, y hacen que ciertas cosas ya no te puedan pertenecer. Ya no puedes mirar a otro lado y volver a ser ignorante. Perder inocencia te da control, te crea una coraza que te protege del exterior, pero también te aísla, impidiendo que lleguen algunos rayos de luz.
Volver a ser niño, es un dulce muy deseado, pero no se puede.
El autoengaño es un método de grano muy fino: teorizar un comportamiento que se adapte al bienestar que deseas, ponerlo en práctica en contra de tu tendencia natural, y que funcione. Gran parte del engaño personal consiste en embaucar a los que te rodean.
A través de las palabras se transmite algo más que significados, también hay emociones, formas de sentir y ver las cosas. Pero esa comunicación no es simétrica, está por un lado lo que se quiere comunicar, y por otro lo que el receptor entiende/siente, puede entender/sentir y quiere entender/sentir de las palabras escuchadas. Si el sentimiento que transmites en tu vida, no es coherente y continuo, entonces no es auténtico, es producto de tu ilusión por tenerlo. Y cuando hay alguien más, sólo tienes que dar los sentimientos coherentes y continuos que puedas garantizar hasta cierto punto. Ya que si no, la persona que te acompaña nunca llegará a entender ni confiar en ti.
Crecer mental y emocionalmente es un camino necesario en cuanto que hay movimiento. Desde el momento en pasan acontecimientos y decisiones, ya no eres el mismo que si no hubieran ocurrido. Y dicho camino no se puede hacer marcha atrás.
Si quieres mantener esa sonrisa sobre ti, sé sincero contigo mismo, y a partir de ahí serás sincero con los demás de manera natural, iluminando a los que te rodean.


1 Comments:
Norman, ya te digo, pon un Spinoza en tu vida...
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