Perspectiva
La cuarta dimensión de la estampa de lo que te está pasando, es el grado poder que tienes sobre lo que no controlas. Aprender a no dejarte llevar, a mirar las medidas de lo que está pasando desde un punto independiente, es el modo de preservarte y por tanto de tranquilizarte. Consigues una conducta que no tiene que preocuparse del cómo, del porqué, ya que instintivamente lo hace de manera que el resultado no es una variable demasiado relevante, que dicta un objetivo, pero no desestabiliza el sistema.
De este movimiento emana una actitud más abierta a nuevas formas de felicidad nunca previstas, y una permisibilidad de errores que no provienen de la motivación, sino del acto.
Cierto es que se aleja del modelo aceptado, pero también de cierto desorden de valores heredados de la ceguera del deseo.


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